Filosofía

En la Pedagogía Waldorf lo académico se deja de lado hasta Primaria para que el niño no inicie una intelectualización prematura que mina el desarrollo armonioso de las facultades psíquicas y hurta energías al cuerpo físico en la etapa más importante de su desarrollo. En nuestra escuela se practican cotidianamente actividades artísticas: dibujo, acuarela, modelado y otras actividades manuales, que sientan las bases para un desarrollo intelectual armonioso posterior. En esta etapa madurativa la niña percibe el mundo sobre todo a través de los sentidos, por lo que la escuela debe ofrecerle un entorno estético rico en percepciones sensoriales bellas y armoniosas. El espacio es un reflejo de las estaciones del año, con sus colores, sus frutos, ritmos y actividades.

En nuestro mundo el trabajo intelectual es cada vez más importante. El trabajo con las manos disminuye y con ello las posibilidades de practicar movimientos saludables. En consecuencia los trastornos de la percepción sensorial aumentan.

Una actividad externa conlleva siempre una actividad mental interior. Es por eso que en Educación Infantil se realizan juegos rítmicos de dedos al tiempo que se recitan pequeños versos, se modela y se realizan trabajos manuales hermosos y prácticos. La Pedagogía Waldorf intenta formar un pensamiento vivo en el niño a través del hábil manejo de sus dedos. “Dedos ágiles, pensamiento ágil”.

En esta etapa la niña aprende a través de la imitación: caminar, hablar... El niño imita todo lo que le rodea, no sólo los sonidos del habla o los gestos de los adultos, sino también sus actitudes. Es por eso que el maestro de Infantil debe ser para las niñas un ejemplo de rectitud y nobleza.

La maestra realizará tareas con sentido que los niños puedan imitar. Si queremos colocar en el niño los primeros cimientos para el desarrollo de un pensamiento lógico y claro, no debemos animarle a expresarse con pensamientos claros y lógicos, sino más bien cuidaremos que las acciones que observe estén impregnadas de estas cualidades.

Los cuentos de hadas es otra pieza angular de la Educación Infantil, ya que aportan, a través de su lenguaje en imágenes, contenidos muy profundos para el ser humano, y sientan las bases para el desarrollo futuro de su vida interior.

El horario de las niñas está basado en el ritmo de expansión (juego libre) y concentración (trabajos artísticos, manuales, el cuento). El ritmo en las actividades y la regularidad horaria dan seguridad al niño. Esto junto con la vivencia del ritmo de las estaciones del año es la forma más adecuada para introducir al niño en la vivencia del tiempo.

Un poco de historia

La Pedagogía Waldorf nació en medio del caos social y económico que siguió a la Primera Guerra Mundial. Tras el derrumbamiento de las viejas formas sociales, aquellos que se esforzaban en construir el futuro de Europa buscaban nuevas orientaciones. Uno de estos hombres era Emil Molt, director de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, en Stuttgart (Alemania). Este se dirigió a Rudolf Steiner, filósofo y científico, que en aquella época era una de las cabezas directoras del movimiento ciudadano por la renovación social. Le rogó que le ayudase en la construcción de una escuela paran los hijos de los obreros de su fábrica. Steiner formó entonces a un equipo de maestros, desarrollando las bases metodológicas y didácticas de una pedagogía que parte de un conocimiento profundo de la naturaleza humana y que se adapta a las diferentes fases evolutivas del hombre. Este movimiento pedagógico se extendió muy pronto por otros lugares de Europa y llegó en 1928 a América del Norte. Actualmente es el movimiento pedagógico libre más importante del mundo, con escuelas en los cinco continentes e integrado en el marco de las “Escuelas Asociadas” de la Unesco.

Sobre la pedagogía Steiner Waldorf:

Educación Steiner Waldorf es un proceso educativo para el auto-desarrollo del niño. También es un entrenamiento para participar responsablemente y con entusiasmo en el mundo. El programa de estudios de Steiner Waldorf apoya las etapas de desarrollo del niño. Éste experimenta el programa por repetición y ritmo, cultivando el sentido por la belleza, lo maravilloso y objetivos propios en las clases y en el entorno escolar. Una variedad de experiencias académicas, que incluyen el arte y el desarrollo de los movimientos y capacidades sensoriales y motrices para percibirse uno mismo y el mundo exterior. Esto cultiva confianza, capacidades sociales, conciencia y sensibilidad espiritual. El clima social y el comportamiento de los alumnos contribuyen a este clima y tienen la misma importancia para el progreso académico del alumno. Por esto, el niño como individuo es parte integral de la amplia comunidad escolar en que adultos y niños de todas las edades trabajan juntos, con los niños mayores actuando como ejemplo para los menores.